Todos los asociados de AICEN, como condición irrenunciable de pertenencia, en el ejercicio de su actividad respetaran las obligaciones derivadas del presente código de conducta, los estatutos sociales de AICEN y demás disposiciones legales que le sean de aplicación, frente a clientes, personas que utilicen sus servicios, colegas, administración pública y público en general.

 

Así mismo, todo lo anterior se aplica a las certificaciones emitidas por AICEN. Así pues, el incumplimiento, por parte de un coach certificado, del presente código de conducta o disposiciones legales que le sean de aplicación dará lugar a la retirada del reconocimiento y certificación de AICEN.

 

Respecto al ejercicio de la profesión de coaching empresarial.

 

  • El coach, en el ejercicio de su profesión y fuera de ella, mantendrá una conducta que contribuya a la buena imagen del coaching de negocios como profesión. Por tanto evitará perjudicar la comprensión o el reconocimiento público de la profesión.

  • El coach se obliga a respetar la veracidad de sus declaraciones públicas sobre su oferta de servicios, experiencia, cualificación profesional, certificación y pertenencia a AICEN.

  • El coach debe utilizar conocimientos y servirse de experiencias de otras personas y profesionales, de dentro y fuera de AICEN, por ello deberá respetar el reconocimiento de la propiedad intelectual, las ideas y el trabajo de otras personas, todo ello sin perjuicio de las reclamaciones legales que pudiera soportar por infringir la normativa aplicable.

  • El coach velará por evitar que sus creencias políticas, religiosas, etc., vivencias personales, diferencias de carácter, entendimiento y conflicto de intereses puedan afectar, perjudicar o influir en el proceso de coaching y las relaciones profesionales. En este sentido, cuando alguna situación de incompatibilidad se produzca, el coach deberá cesar en su relación con el cliente y proponer un sustituto si la situación así lo recomienda.

  • El coach puede llegar a manejar información especialmente confidencial y sensible a la normativa de protección de datos. Por ello y por honrar la imagen de la profesión, velará escrupulosamente, y más allá de lo que esté obligado por ley, por la conservación, custodia y eliminación de la información, para que no se vea afectada la confidencialidad, seguridad y privacidad de otras personas y entidades. No obstante, los límites de la discreción terminan cuando existan indicios razonables de que la actuación del cliente puede poner en peligro a sí mismo, a los demás o lo exija un imperativo legal.

  • El coach observará el mismo criterio del apartado anterior respecto a la información relativa a AICEN y a todos sus miembros. Observando en todos los casos lo prescrito en la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

  • El coach deberá tener en cuenta la obligación de confidencialidad en los casos en que en el proceso de coaching intervengan varias partes (cliente/empresa, empleado y coach), en cuyo caso es recomendable establecer acuerdos previos al respecto.

  • El coach las realizará sus investigaciones con total transparencia, consentimiento y aprobación de las personas implicadas, respetando la normativa aplicable, legislación y las prácticas habitualmente reconocidas, evitando cualquier daño a los participantes, sin perjuicio de las reclamaciones judiciales que pudiera soportar derivada de una infracción legal.

  • El coach transmitirá y difundirá los valores y criterios de este código de conducta, respetando sus obligaciones en las relaciones con otros profesionales y colegas. Animándoles, a su vez, a que lo conozcan y se adhieran.

  • Respecto al proceso de coaching y relación con el cliente.

     
  • El coach definirá claramente el marco de la relación con el cliente, la naturaleza del proceso, los límites, las condiciones y los compromisos que deberán asumir ambas partes, para facilitar una relación transparente y honesta. Es recomendable elaborar contrato por escrito que recoja estos acuerdos así como el resto de condiciones financieras, temporales, confidencialidad, etc.

  • El coach aportará información sobre sus conocimientos, experiencia, titulación y certificaciones como coach, así como los aspectos relevantes de su vida profesional.

  • El coach se abstendrá de realizar, de manera intencionada, promesas inciertas sobre los resultados del proceso de coaching o recomendaciones de dudosa certeza, que puedan conducir a interpretaciones y decisiones erróneas por parte de clientes actuales o futuros.

  • El coach no podrá mantener ningún tipo de relación sentimental o sexual con sus clientes. Así mismo deberá ser consciente de las diferencias culturales en el trato a las personas, costumbres y hábitos, para respetarlas.

  • El coach no se aprovechará intencionadamente de la relación con el cliente para su beneficio personal, profesional o económico. Si considera conveniente la intervención de otro profesional de coaching u otra disciplina, que exceda de su capacidad, deberá recomendar esta intervención incluso en perjuicio de su propio beneficio económico.

  • El coach podrá establecer cualquier otra relación comercial de prestación de bienes y servicios, referencias o alianzas comerciales, siempre y cuando se realicen con total transparencia y consentimiento del cliente, y no perjudiquen el proceso de coaching.

  • El contrato deberá respetar el derecho del cliente a rescindir de forma unilateral el proceso de coaching. Ya que es responsabilidad del coach vigilar la satisfacción del cliente con el proceso y la rentabilidad del mismo, aplicando si es necesario las correcciones oportunas que aseguren su continuidad.